Jul 24 2017

¿Mi pueblo ya no es mi pueblo?

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No soy yo el más indicado para hablar de «mi pueblo», un pueblo que desde que lo dejé (allá por el año 1958) ha evolucionado vertiginosamente para presentar una imagen totalmente diferente a la que quedó en mi retina (pues en esa época no contábamos con máquina fotográfica, aunque sí la conocíamos, porque algunos hijos del pueblo, especialmente los frailes, sí tenían acceso a la misma y algunos recuerdos nos dejaron, lo cual probaré no tardando mucho).

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Feb 28 2010

Para cigüeñas, las de antes

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Cigüeña

Cigüeña

¿A qué viene esto?

Hay un conjunto de circunstancias (febrero que se acaba, San Blas, nieves y fríos, carnavales, la Candelaria, mi pueblo –siempre mi pueblo–, y otras diversas noticias) que, juntas, por las más extrañas circunstancias, dan como resultado los más extraños recuerdos. Y uno de estos recuerdos es: «Por San Blas, la cigüeña verás y si no la vieres, año de nieves». Continue Reading »

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Jun 20 2009

Cuando en mi pueblo no había «papá»

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Cigüeña
Cigüeña en el nido del pueblo – junio 2009

Han pasado una cuantas lunas desde que vi la cigüeña por primera vez, esa cigüeña que, instalada en la torre de la iglesia, en la chopa de junto al «prao» de abajo o en la chopa de la pradera del barrio de arriba, junto al arroyo en frente a la parte de atrás de mi casa, (actualmente al otro lado del río, en El Cabo), se iba varias veces a Francia y no sé en qué lugar compraba o alquilaba niños que traía al pueblo y los repartía entre todas las familias.

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Mar 15 2009

De matracas, carracas y carracones

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Han pasado muchas lunas desde que la Iglesia marcaba y controlaba, con los tiempos litúrgicos, el devenir social, agrícola y, por ende, económico, de los pueblos de España, al menos de «mi pueblo» (en mi mente de niño hablar de «mi pueblo» era como hablar de cualquier otra parte del mundo).

¿Qué podía escapar a dicho control? ¿Quién se erigía en observador y juez de la sacrificada vida del campesino de «mi pueblo»?: las campanas (y en ocasiones, los campanillos). Las campanas eran vigía y punto de mira del labriego: nacimiento, muerte, matrimonio, primera comunión, confirmación, novenas, triduos, vía crucis, misas, rosarios, procesiones, permiso para trabajar los domingos en verano, incendios, riadas, tormentas, visita del obispo, cantamisas, vísperas de fiestas, toque de ánimas, el ángelus, etc.

El poder de las campanas era omnímodo y omnipotente. ¿Siempre? Casi siempre.

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